Eres mi Dante despiadado,
Mi Calígula, mi Nerón enloquecido.
Deshilachas mi alma sin piedad
Tejiendo tu venganza.
Sed de sangre, de sudor y de lágrimas.
Hierro retorcido, hambre y miseria
Dejas con tus guerras.
Y yo allí: Incólume, estática, aferrada
A la vida, asida a la esperanza.
Asida al milagro de Miguel Servet,
Llorando arrodillada,
Aún creyendo en Dios.
Ingrid Cavalieri P.

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